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"Comprender a las políticas conciliatorias en su más amplio sentido, conlleva analizar que estas medidas no se restringen a las mujeres madres, sino que consideran su papel de cuidadoras más allá de la maternidad y de las relacionadas con la educación o la salud de hijos e hijas", expresó Mirtha Rivarola, Oficial a Cargo del Fondo de Población de las Naciones Unidas (UNFPA), en la apertura del panel debate Responsabilidad compartida entre trabajo productivo y reproductivo: Desafío para las políticas de género, promovido por esta agencia de cooperación en el marco del III Encuentro Feminista del Paraguay, que se llevó a cabo del 16 al 18 de noviembre en la ciudad de Encarnación y que estuvo organizado por la Coordinación de Mujeres del Paraguay (CMP).
Indicó que para UNFPA ha sido clave diseminar la producción teórica en torno a estas políticas y trabajar en procesos que impulsen el análisis y el debate en torno a este tema. "En líneas generales -subrayó- pensamos que en América Latina y el Caribe las políticas conciliatorias deberían pensarse estratégicamente en torno a tres objetivos principales. El primero, desfamiliarizar la tensión existente entre el trabajo productivo y re (productivo); es decir, las estrategias de amortiguación no deberían estar sólo ni principalmente vinculadas a que las familias, y en particular las mujeres, absorban una mayor cantidad de trabajo (re) productivo. El segundo, se refiere a desmercantilizar las opciones de acceso a servicios de apoyo a la conciliación, de manera a que no sean las mujeres pobres, nuevamente, las más afectadas.Y el último, que remarca la necesidad de promover la integralidad de las distintas dimensiones conciliatorias, desde la derivación y reorganización de los roles en la familia hasta la reorganización de aspectos clave del mercado laboral".
Ana Güezmes, Asesora de Abogacía del Equipo de Apoyo Técnico del UNFPA -quien expuso sobre el origen, características y experiencia de aplicación-, indicó que es preciso tener en cuenta ciertos principios para la promoción de dichas políticas, como por ejemplo entender el cuidado como bien público, cuestionar la sobre responsabilidad en las mujeres para pasar a un modelo social de responsabilidades compartidas, desmercantilizar los servicios de cuidado, vinculado al derecho al trabajo y a los derechos reproductivos, pero no olvidar el piso básico e integral de los derechos humanos: derecho al agua, a la alimentación, a la vivienda, a la alimentación. "Como recomendaciones, podemos señalar la necesidad de reformas de las pensiones orientada al reconocimiento del trabajo de cuidado no remunerado; la adecuación de los regímenes tributarios; la visibilización y valorización del trabajo doméstico no remunerado; la profundización de las políticas de derechos y salud reproductiva y sexual; promover acciones en educación y cultura; la ampliación de las opciones de cuidado infantil en instituciones públicas y privadas; la revisión de los programas de transferencias condicionadas de alivio a la pobreza; el análisis y fortalecimiento de la legislación laboral en materia de co-responsabilidad", apuntó la experta en salud comunitaria y salud pública, haciendo un minucioso acercamiento al tema.
Posteriormente, la cientista social argentina Eleonor Faur, hizo un acercamiento a los aspectos normativos e identidades masculinas. En este sentido, recalcó que existen desafíos que enfrentar para un nuevo equilibrio entre lo público y lo privado. "Hay que plantearse un nuevo régimen de trabajo-cuidado, transformando el peso específico entre los pilares del bienestar; asimismo hay que visibilizar la economía social y política del cuidado y redistribuir las actividades y recursos entre los géneros. Creo también que las estrategias conciliatorias deberán alcanzar a ciudadanía con independencia de su vinculación al empleo formal y llegar a una perspectiva universalista: iguales derechos para toda la ciudadanía", sostuvo la especialista.
"Las políticas de corresponsabilidad deben contemplar aspectos que no descarguen sobre las mujeres en exclusividad las responsabilidades familiares y de la crianza. Por ejemplo, los apoyos a las mujeres de hogar, o madres solteras, no deben apuntar a la consolidación de sus roles de responsables de la crianza sino a que las mimas puedan optar por servicios públicos que apoyen esa crianza", dijo la investigadora social y política paraguaya Lilian Soto, quien tuvo a su cargo reflexionar sobre este tema en el contexto de la realidad paraguaya. Afirmó que en este mismo sentido, el estado debería establecer regulaciones específicas respecto a las posibilidades de denunciar la publicidad sexista que responsabiliza a las mujeres en exclusiva de los roles domésticos y advirtió que "el cambio de este enfoque es clave para la transformación de las relaciones de género, pues en tanto se continúe asumiendo que son sólo las mujeres las responsables de las tareas correspondientes a la reproducción social la subordinación y la exclusión también continuarán".
Las políticas conciliatorias emergen del análisis feminista acerca de la división sexual del trabajo, así como de la consideración de ésta como uno de los factores que limitan la autonomía de la mujer, sus posibilidades de desarrollo personal y su participación en condiciones de igualdad en las esferas pública como privada.
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