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Hablar de VIH y sida con jóvenes todavía implica un arduo trabajo en nuestro país, debido a la desinformación que reina, considera Richard García (24), uno de los participantes de los talleres en estrategias de salud sexual y reproductiva, para el acceso a la educación, información y comunicación en derechos sexuales y reproductivos, organizados por la Federación de Entidades Vecinalistas del Paraguay (FEDEM) con apoyo del Fondo de Población de las Naciones Unidas (UNFPA).
"La capacitación que recibimos unos 200 jóvenes durante dos meses fue intensa y nos ayudará a formar una red, como un canal para socializar la información", explica Richard y nos menciona una encuesta hecha por su grupo, la Organización Juvenil de Puerto Botánico Mano Abierta, donde se estima que un 70% de sus pares conoce sobre infecciones de transmisión sexual, pero no se cuida a la hora de tener relaciones sexuales.
En la muestra en que fueron encuestados unos 70 chicos y chicas, de 13 a 22 años, se constata la necesidad urgente de capacitación y concienciación de los y las jóvenes, sobre todo teniendo en cuenta que en nuestro país según datos de Pronasida se estima a diario 2 nuevos casos de personas con VIH. Esta realidad movió a la FEDEM a trabajar con adolescentes y jóvenes varones y mujeres del Bañado Norte de Asunción (Puerto Botánico y Tablada Nueva) y del Área Metropolitana (Barrio San Blas de Loma Pytá y barrio Mbayué de Limpio) en salud sexual y reproductiva, con énfasis en VIH y sida.
"Nuestro objetivo es llegar ahora a otros jóvenes que no tienen acceso a un puesto de salud donde se le pueda dar información e insumos para ejercer su derecho a la salud sexual y reproductiva", remarca Richard para quien una de las premisas más interesantes de la capacitación fue el ejercicio de una sana autoestima y el entender que es preciso cuidar y respetar a la pareja.
Para el UNFPA este tipo de iniciativas son fundamentales, pues según datos oficiales las personas menores de 30 años, que en el 2000 llegaban a dos tercios de la población total, en el 2010 y en el 2020 alcanzarán 63% y 57% respectivamente, lo que representa una cifra por encima de los 4 millones de personas.
Con este tipo de iniciativas, los y las jóvenes en situación de mayor vulnerabilidad se convierten en promotores de salud, mediante talleres de formación dirigidos a grupos de base y organizaciones juveniles y asumen el compromiso de difundir sus conocimientos entre sus pares, tanto en el ámbito de la familia, escolar como en el comunitario. Indirectamente la ciudadanía en general también se beneficia, a través de la diseminación de información por los medios masivos de comunicación radiales e impresos.
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